Faltan estudios que investiguen el papel del género en rehabilitación

Sara Laxe García

Médica Rehabilitadora

Jefe de servicio del Hospital Clínic Barcelona

Doctorado, profesora de Master.

Representante de la Vocalía de Relaciones Internacionales de SERMEF.

Miembro de la Junta directiva de la Sociedad Española de Neurorehabilitación.

Delegada Nacional del ESPRM.

 

1) ¿Por qué ha escogido la especialidad de Medicina Física y rehabilitación?

Mi interés por la especialidad se derivó de las prácticas en sexto de medicina. Hasta ese momento no tenía muy claro a lo que me quería dedicar.

Tuve la oportunidad de conocer el servicio de rehabilitación en donde posteriormente realicé la residencia y me gustó el abordaje biopsicosocial de nuestra especialidad, así como la transversalidad y posibilidad de subespecialización que ofertaban.

 

2) Médico rehabilitador, jefe de servicio, profesora en Masters y representante de la vocalía de relaciones internacionales, además de madre. ¿Qué dificultades ha encontrado en el camino?  ¿Cómo las ha superado? ¿Alguna anécdota positiva/negativa que pueda contarnos?

Seguramente te contaría las mismas anécdotas que todos, en mayor o en menor medida, hemos vivido en relación a los estereotipos de género como por ejemplo que se sobreentienda que si decimos que trabajamos en un hospital, nos digan si somos enfermeras o cuando, al atender a un paciente y al margen de haberte presentado anteriormente, te digan al final de la consulta que cuando viene el médico, o cuando estás en urgencias y te dicen “Pss nena tráeme la cuña”…

Es cierto que cuando comencé la residencia había escuchado alguna historia del tipo de que el tutor de residentes o el jefe de servicio te alertaba de las consecuencias negativas de un embarazo durante la residencia, pero como eso no entraba en mis planes, no le di la importancia suficiente y probablemente no fui consciente del impacto de los estereotipos de género hasta que comencé mi vida laboral como especialista.

Una de las primeras anécdotas que recuerdo de mi comienzo como especialista y de la que incluso fui consciente años más tarde fue durante el proceso de selección para el puesto que concurría. Me dijeron que, entre otras cuestiones, se habían decantado por mi candidatura porque el puesto incluía la atención a personas en edad pediátrica y pensaban que una mujer podría ser mejor que un hombre. Y aunque en este caso tal vez yo hubiera sido favorecida, muchos estudios han evidenciado el papel de los estereotipos globales a la hora de determinar escoger a las personas para un puesto, como por ejemplo el rol de madre (cuidadora y educadora) para un puesto de pediatría, medicina familiar y el rol de líder (masculino) para un puesto de gestión. De hecho, si te fijas, cuando has enunciado tu pregunta, me identificas como médico, como jefe y como profesora…

De forma inconsciente la sociedad y el conjunto de estereotipos globales condicionan las oportunidades laborales y de desarrollo de la carrera profesional en las mujeres. A margen del impacto negativo de la maternidad, las mujeres tienen menos oportunidades que sus colegas hombres en igualdad de curriculum y formación. Hoy en día tenemos estudios que demuestran que las mujeres médicas ganan menos que los hombres independientemente de que el centro sea público o privado, suelen permanecer en contratos temporales en mayor medida que los hombres, que éstos alcanzan las interinidades antes que las mujeres y que la capacidad de promoción profesional está ralentizada poniendo de manifiesto el embudo o leaking pipeline a lo largo del tiempo.

 

3) Como jefe de servicio mujer, ¿Qué barreras ha tenido que cruzar? ¿Ha sentido el techo de cristal? ¿Ha sentido diferencias con respecto a otros compañeros?

La primera barrera que tuve al presentarme a la convocatoria de jefatura de servicio fue conmigo misma y en la de darme cuenta de que podía ser una candidata igual de buena que el resto.

Afortunadamente creo me sirvió de una gran ayuda el haber leído mucho sobre la perspectiva de género, en especial sobre el impacto del género sobre la práctica de la medicina y contribuyó que me sintiera lo suficientemente empoderada como para presentarme a la convocatoria.

Uno de los aspectos que suele ser redundante en la mayoría de los estudios es el sesgo sobre estereotipos vinculados al género en los comités de selección, no sólo en medicina y tal vez en otras disciplinas sea más acusado, pero suele haber una tendencia a evaluar a las mujeres por sus logros conseguidos y a los hombres por su potencial. Esto se traduce que muchas mujeres, aún teniendo buenos currículums terminen no presentándose a puestos a los que podrían ser unas fabulosas candidatas ocasionando una pérdida personal para las empresas.

Por otro lado, y esto lo he visto en primera persona, las mujeres suelen ser más críticas consigo mismas y en entrevistas de desarrollo personal tienden a ponerse a sí mismas una peor puntuación que sus colegas varones aun siendo excelentes trabajadoras y compañeras. ¿Por qué? ¡Esto daría para otra entrevista!

De forma anecdótica, decirles que envié mi candidatura un 8 de marzo.

 

4) ¿Que consejos daría a las mujeres que aspiran a seguir sus pasos? (por ejemplo como representante internacional o la jefatura)

Yo les diría que es importante tener las ideas claras, buscar unos objetivos concretos y a partir de ahí, trabajar con tesón para poder conseguirlo. Y si no se consigue alguno de los objetivos, pues no pasa nada, a veces las cosas no dependen de uno mismo, pero pienso que lo que frustra no es no conseguir aquello que uno se propone, sino no haberlo dado todo para conseguirlo.

Y siendo un poco más prácticos, tal vez aconsejaría la búsqueda de empleos en donde haya programas específicos sobre igualdad y que sean activos desarrollando políticas de intervención para mejoras, entornos en donde haya comités de dirección con igualdad de representación entre hombres y mujeres e incluso hay algunos centros en donde tienen programas específicos de mentoring para mujeres.

 

5) Acerca de la discapacidad, usted sabe mucho de las diferencias entre hombres y mujeres.   ¿Estamos avanzando en la equidad a la hora de abordar diagnósticos y tratamientos? ¿Qué hace falta para reducir ese GAP? 

Una de las primeras cuestiones para resolver un problema es saber que existe. Al menos ahora están emergiendo estudios que demuestran que estamos ante una desigualdad por género. Y en dolor, en patología musculoesquelética en ictus, en lesión medular, sabemos que las mujeres reciben menos tratamientos que los hombres y que además son derivadas en menor medida a centros de rehabilitación intensivos o con programas multimodales que un hombre en su misma situación.

También hacen falta estudios que investiguen el papel del género sobre el conjunto de intervenciones en rehabilitación. Y en este sentido creo que es beneficioso que muchas revistas científicas se hayan adherido a las guías SAGER para promover que los resultados de sus investigaciones no se expresen en conjunto sino dicotomizados por género.

 

6) En muchas ocasiones la figura del cuidador recae sobre la mujer. ¿Cómo podemos ayudar como médicos rehabilitadores? 

Efectivamente, en aquellas circunstancias de discapacidad severa con dependencia de una tercera persona, el peso de la ayuda recae mayoritariamente sobre las esposas y en menor medida hijas de los pacientes. Un estudio reciente de Francia evalúa la pérdida financiera de las mujeres cuidadoras de esposo con ictus cifrando en un coste de 10.635 euros por paciente.

Como médicos rehabilitadores creo que podemos ayudar con el abordaje holístico que hacemos en nuestros pacientes y tal vez desde nuestra posición como expertos e investigadores podamos ejercer influencia en el desarrollo de políticas sanitarias y sociales dado que la discapacidad severa no es un problema de la persona que ha padecido una enfermedad o lesión, sino de la familia y por ende de la sociedad.

 

7) ¿Cómo vive la maternidad y la compagina con su trayectoria profesional?

Pues con gran esfuerzo personal.  Yo tenía una residente que fue madre durante la residencia. El servicio de salud de su comunidad decidió convocar plazas para que cubriesen los residentes recién terminados. Su marido, médico podría concurrir, ella no, porque terminaría la residencia más tarde para compensar la baja maternal.  “Para mi marido tener un hijo es cuestión de querer o no tener un hijo, para mí, es cuestión de querer tenerlo y además de si es un buen momento”.

Creo que estas palabras reflejan muy bien la situación sobre el impacto de la maternidad en la mujer y en sus carreras.

Hay un sustrato biológico que difícilmente se puede modificar, pero sí se pueden modificar las conductas sociales y actitudes derivadas de ello.

La gran mayoría de las mujeres han tenido que soportar comentarios sobre el impacto negativo de sus embarazos sobre el funcionamiento del servicio y también hay datos de como durante el embarazo y baja maternal disminuye la posibilidad de participar en proyectos de investigación que luego obviamente tendrán un impacto sobre la carrera profesional.

Hay dificultades, en mi opinión actitudinales, sobre la conciliación de la vida personal y profesional. He escuchado varias veces decir “He estado trabajando hasta el día anterior de parir y me reincorporé en seguida” … Qué quieres que te diga, en la época de Oliver Twist los niños trabajaban en la mina, ¿eso es correcto?

Después del parto, la lactancia, durante los cursos preparto te proporcionan toda la evidencia científica de los beneficios de la lactancia materna, pero seguir las recomendaciones de la OMS es casi misión imposible. Los hospitales no suelen estar habilitados con salas de lactancia con neveras para preservar la leche tras la extracción. Y probablemente por la herencia del modelo de trabajo masculino, en donde este problema no existía, hay una escasa predisposición por parte de las direcciones a facilitar adaptaciones horarias para favorecer la lactancia por lo que muchas mujeres o renuncian a la lactancia o son obligadas a coger reducciones horarias que como informes del Instituto de la Mujer o el Institut Catalá de la Dona han demostrado, acaban trabajando lo mismo, cobrando menos.

 

8) ¿Cuál es su próxima aspiración profesional?

Mi objetivo es poder llevar a cabo mi proyecto de jefatura de servicio en donde querría que el servicio de Rehabilitación, antes orientado únicamente a problemas musculoesqueléticos, se convierta en un servicio transversal para prevención, tratamiento y abordaje de la discapacidad independientemente de la etiología que sea.

En un futuro me encantaría poder desarrollar una línea de investigación sobre la perspectiva de género en Rehabilitación.