Susurrar cuando aparece la disfonía (alteración de la voz que afecta su calidad, tono, intensidad o timbre, generalmente de forma temporal, por inflamación o sobrecarga de las cuerdas vocales), evitar las bebidas frías o asumir que la voz se recuperará por sí sola son creencias predominantes, pero equivocadas. Lejos de ayudar, pueden agravar los problemas vocales y retrasar el diagnóstico de estos trastornos que, a lo largo de la vida, afectarán hasta a un 30% de la población. Los trastornos de la voz no se recuperan con mitos ni remedios caseros, sino con rehabilitación foniátrica.
Estos datos han sido expuestos por la Dra. Silvia Muñoz Mora, especialista en Medicina Física y Rehabilitación, miembro de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF) y vicepresidenta de la Sociedad de Rehabilitación Foniátrica (SOREFON), sociedad filial de la SERMEF, con motivo del Día Mundial de la Voz (16 de abril).
En este sentido, la Dra. Muñoz ha detallado que entre “las alteraciones más frecuentes se encuentran las disfonías funcionales, los nódulos vocales o la disfonía por tensión muscular (problema de voz o fonación, secundario a la excesiva tensión de la musculatura laríngea)”. Además, ha explicado que “los trastornos de la voz son afecciones especialmente habituales en profesionales con alta exigencia vocal (docentes, sanitarios, cantantes, actores, teleoperadores, locutores, comunicadores, juristas o trabajadores de atención al público), aunque no se limitan a ellos”.